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Había sido un día normal, rutinario, de los que pasan desapercibidos, pero....
Al día siguiente amanecí en un lugar extraño, atada de pies y manos, sin poder moverme y sin saber donde estaba. Cuatro cuerdas me ataban a aquel lugar, una en cada mano y en cada pie. Sus nombres eran ANSIEDAD, DEPRESION, ANGUSTIA Y MIEDO. Eran cuerdas fuertes, pero no muy gruesas.
Sobre mí aparecían constantemente las imágenes de mi hija, mi hogar, mi trabajo, mi vida... y los veía pasar de largo. Gritaba con todas mis fuerzas, pero solo eran imágenes que no podían hacer nada por mí.
Intenté desprenderme de aquellas horribles cuerdas, pero me dí cuenta de que cuanto más luchaba más fuertes y gruesas se hacían, se alimentaban de mi desesperacion. Pero no podía soportar aquellas imágenes alrededor de mí, torturándome al no poder alcanzarlas y disfrutar de ellas. Y luchaba, luchaba, hacía fuerza hacia arriba intentando alcanzarlas, pero mis cuerdas cada vez eran más gruesas y fuertes, y mi cuerpo más débil.
Decidí, después de mucho luchar, que la mejor solución era dejar de pelear, aparcar todo lo que me torturaba para que las cuerdas dejaran de alimentarse de mí y así al fin podría liberarme de ellas. Y así lo hice.
Mis cuerdas cada vez son más débiles, más finas, y yo veo cada día más cerca el poder liberarme y volar, volar y alcanzar todo aquello que deseo. Recuperar las riendas de mi vida y disfrutar de ella.
Ahora veo que vuelvo a VIVIR!!!!!!. Las imágenes no me torturan, me alientan a seguir en mi odisea, disfruto con ellas, con su belleza, y empiezo a sentir su calor cerca de mí.
Por fin he encontrado el camino y por él daré pasos firmes y seguros.
INMA |